Cuentos

Fatamorgana - Hernán Rivera Letelier



...Al quedar sola nuevamente, luego de rezar un padre nuestro y resignarse con recogimiento, Golondrina del Rosario sacó la cajita de fósforos desde su escote, raspó uno, defendió la llama en el cuenco de sus manos transparentes y acercó el fuego a la gguía -el olor a pólvora quemada le trajo momentáneamente el recuerdo de las festividades de año nuevo del pueblo-. Esperó a que el polvito negro ardiera bien, y luego bajó la tapa. Tenía exactamente cinco minutos de vida. Un estremecimiento le culebreó frío por la columna vertebral. Como si se aprestara a dar el más importante concierto de su vida, adecuó entonces las plisaduras del vestido, enderezó el cuerpo y dispuso delicadamente las manos sobre el teclado. El amanecer seguía desplegando insensible su inabarcable telón de luz.

Como un sonoro escalofrío de vidrio, sus dedos hicieron fluir el primer arpegio musical. Las notas vibraron diáfanas en el aire y se esparcieron en ese colosal anfiteatro que iba conformando la cúpula azul de la aurora. Sus dedos ateridos empezaron a moverse torpemente; luego, el Nocturno Opus 37, su favorito de toda la vida,comenzó a sonar cada vez más claro y explícito en el aire helado de la mañana.


(Fragmento del libro)
 
 

~~ ilusión de Vida~~

La muerte, un nuevo inicio

Estaba lloviendo. Se veían las densas nubes grises que parecían no dar tregua y ennegrecer el cielo tal si fuera el ultimo día de la tierra. Ella estaba recostada en su cama, mirando la ventana, esperando que quizás algún rayo de luz se filtrase de entre esas nubes impetuosas y que lograra iluminar su triste vida, pero aun así ningún rayo llegó. Estuvo recostada toda la tarde hasta que su madre la llamo desayunar. Miró el reloj, marcaba las 09:04, se dirigió a la ventana y vio por un momento aquella lluvia que caía incesantemente; bajó las escaleras y se encontró con su familia sentada y comiendo groseramente con sonrisas cínicas. Tomó asiento y miro la comida con repugnancia, solo quería ir a su habitación;

-¿Qué sucede?- preguntaba su madre

- Nada - ella respondió

- Si no vas a comer vete a tu habitación. Estoy harta de tus estupideces.- le dijo la mujer, sentada a su lado derecho. Tenía la piel blanca, y algunas arrugas bajo sus ojos, miraba con recelo y parecía ser estricta.-

Gritaba su madre cuando ella subía las escaleras, con un paso lento, demacrado y sin ánimos. Al llegar nuevamente a su habitación se dio cuenta de que la lluvia había cesado pero todo parecía que solo pro un momento, decidió ponerse a dibujar. Cogió un lápiz, busco un cuaderno y se sentó en su escritorio; miraba el papel como si este le dijera algo, pero no encontraba una motivación para plasmarla en el papel, por lo que decidió dormir.

Al despertar muy tarde por la noche, se dio cuenta que por debajo de su puerta se veía la luz del pasillo encendida, se levanto de su cama y se puso los zapatos, aun estaba medio dormida cuando bajaba las escaleras, al llegar al baño tubo que esperar a que su hermano terminara y mientras lo hacia miro el suelo y vio que algo no estaba bien, estaba mojado, el agua salía del baño y pensó era su hermano el que había estado mojando todo, como era de costumbre. Esperó quince minutos y su hermano no se dignaba a salir, por lo que decidió a abrir la puerta, buscó a su hermano por todas partes pero no lo encontró, miro la tina de donde el agua rebalsaba y ahí estaba él, sumergido totalmente, sin respirar, su hermano estaba muerto. Ella callo al suelo, entumecida de pies a cabeza, no reaccionaba a nada mas que ver el rostro de su hermano mayor, con una mirada perdida desde el agua; intentó llamar a su madre pero apenas podía respirar. La madre al notar el suelo mojado, decidió entrar al baño y al verla a ella en el suelo y a su hermano en la tina con el agua saliendo de ella, se dio cuenta de que algo andaba mal, le pregunto a ella que sucedía, ella apunto la tina, fue casi inmediato, la madre callo en llanto, no atino a más que a abrazar a su hija. Ella sin mas seguía mirando la tina sin nada que decir, hacer ni pensar.

Estaba oscuro, se avecinaba una tormenta, el viejo árbol se movía con fuerza en la ventana, ella lo miraba recostada en su cama. Toda la habitación se veía gris.

Los funerales de su hermano se realizaron al día siguiente, ella quedo en una especia de trance ya que no reaccionaba a nada mas que a recordar la imagen de su hermano bajo el agua, y se cuestionaba a cada momento

-es que no podía estar jugando?, tenia que acabar con su vida?, que lo llevo a hacer eso, era acaso que no era suficiente el cariño que le tenia su pequeña hermana menor?, pro que tenia que ser tan egoísta y dejarme sola, él era el único que me comprendía, nadie mas que él era quien sabia lo que realmente sucedía, era acaso que se había aburrido de eso? De ser el quien escuchara todo? Quien lo escuchaba a él? Acaso estaba tan reprimido como yo?-

Su madre llego a su habitación y la miraba en la cama, lagrimas tras lagrima corría por aquel rostro, demacrado por la edad, por la vida, por los años. Tenia en mente decirle algunas palabras de apoyo a su hija, pero no encontró mas apoyo que para sí misma.

- te esperan abajo- dijo sollozando

- lo sé –

- no bajaras?-

- no –

- esta bien, iremos al cementerio, volveremos en un par de horas –

Ella no dijo nada solo cerró los ojos con fuerza, como intentando atrapar aquella lágrima que osaba salir de sus ojos, como atrapando aquel sentimiento que se pudría en su interior. Su madre cerró la puerta suavemente. Ella escucho como la multitud de personas que estaba abajo salía de la casa, como se alejaban y como se hacia presente el silencio, tan penetrante en que la hizo levantar de su cama. Decidió ir a la habitación de su hermano, quizás todo había sido una pesadilla y el estuviese allí, en su computador como siempre lo estaba, iría y le preguntaría como siempre que hacia, y tan solo llegaría se sentaría en su cama y hablaría con él de sus problemas, el simplemente le sonreiría y le diría que todo estaba bien. Al llegar a la habitación abrió cuidadosamente la puerta, no pudo evitar escuchar aquel molesto ruido que hacia la puerta al abrirse, miro a su alrededor, todo estaba en silencio, se veía todo muy oscuro, todo gris, no estaba su hermano allí, no podía haber muerto se decía a si misma, cuando callo de rodillas en el suelo, llorando. Quizás no era bueno que ella estuviese allí pensó, así que salió de la habitación, cerro la puerta y bajo las escaleras, decidió pasar al vestíbulo, había un espacio en el centro, donde debería haber estado el féretro de su hermano, había un olor a flores, un olor a muerte que hacía todo muy triste, en la alfombra había una rosa, quizás había caído de las que le había dejado alguna alma cariñosa. La cogió con sus manos y la guardo recelosa en su chaleco, al tiempo que hacia esto miro por los grandes ventanales que había allí y vio como llovía nuevamente. Volvió a su habitación, se recostó en su cama y espero a que dios le dirá una explicación. Había cerrado los ojos involuntariamente cuando sintió que sus padres llegaba en el auto; no quiso bajar a recibirlos; no quería nada. Su madre llega a la habitación, la mira en la cama, y luego se va. Ella cierra los ojos, y duerme.

(Continuará....)


Cuento escrito por mí.

»»» Alexiel Brunestud

 
 

~~Me he quedado sola~~

En mi vida no me falto nada siempre tuve todo lo que quise, todo lo que soñé. Las cosas las conseguía con una gran facilidad, pero no fue si no hasta ese momento, cuando me di cuenta que las personas deben sufrir, deben llorar, deben ser heridas, no podemos vivir en una burbuja de cristal donde todo lo que se ve es hermoso y agradable, donde uno piensa que cada persona es buena y que jamás en su vida se le ocurriría lastimarte.

Desgraciadamente, el mundo no es así, y las personas que tienen éste tipo de mentalidad son destruidas en poco tiempo, son aniquiladas sin remordimiento y sin compasión.

Y cuando ocurren las peores cosas, te das cuenta de que realmente estas solo, de que no tienes a nadie, por que las personas en las que más confianza tenías, en las que más te apoyabas, no eran más que simples aprovechados, falsas personas que demuestran ser tus amigos, que demuestran quererte y admirarte. Pero, lo único que ellos admiran es lo que tu les puedas entregar.

No!....no todas las personas son así, deben a ver personas buenas, el problema es que yo aún no las he podido conocer, ellas aún no existen en mi vida.¿O si?

Bueno, todo ocurrió hace tres años atrás cuando solo tenía 15 años.

Ese día el cielo estaba despejado, y el sol brillaba con tanta intensidad que parecía casi imposible que una tragedia de semejantes características ocurriría en mi vida.

Al salir de la casa con mi prima, Noriko, que tan solo era dos año mayor que yo.

Escuché una voz que me llamaba a lo lejos, voltee, y me di cuenta que mi madre ya llevaba tres cuadras siguiéndome y ni siquiera me había percatado. La esperé y le pregunte que ocurría. Ella me dijo con una voz muy amigable que me llevara el suéter por que iba a hacer frío, me reí y le dije que el clima estaba tan hermoso que no lo necesitaría. Ella insistió a si que acepte llevarlo conmigo, antes de separamos me besó la frente y me dijo que tuviera cuidado. Consentí con la cabeza.

Seguimos caminando, y hablando de muchas cosas, mi prima iba contenta, me contaba que había un chico de la clase de al lado que varias veces le había enviado cartas, y ella se las respondía por supuesto, ya llevaba un año enamorada de él.

Nos reímos un momento, y seguimos con el tema, claro, me encantaba hablar de eso, chicos, era casi el único pasa tiempo que tenía, con mis amigas éramos las mas populares, las chicas más lindas y deseadas del instituto. No nos preocupábamos de nada, todo lo teníamos cuando queríamos.

Yo, tenía al novio más lindo y popular del instituto, las chicas suspiraban cuando el pasaba, siempre bien ordenado y con su bufanda azul. Todo un galán. En clases, no me preocupaba por el resto, solo por mis amigas, mis grandes amigas, las que siempre estaban conmigo, el resto, solo era basura, si, simple basura. Recuerdo que siempre traté mal a una en especial, y ella me trataba mal, nos odiábamos, nos detestábamos, no podíamos ni siquiera estar cerca. Eran una salvaje, me hacia tira los apuntes y siempre me insultaba.

En todo caso, me lo tenía merecido, por superficial.

Cuando caminábamos Noriko se sujetaba el busto y decía que solo le faltaban unos años para poder operarse y ponerse más, aún recuerdo lo que respondí...

¡¡Que mono Yo también lo haré!!....espera y verás, le dije desafiante.

Reímos un rato...y en cosa de segundos veo venir un automóvil hacía mi, respiro y casi al instante me veo bajo este automóvil, siento mi brazo ardiendo, estaba caliente, me dolía, me ardía, era un calor interno tan horrible que sentía que moriría, el dolor se calmo, no lo sentía, solo podía gritar del susto que sentía, el chofer me tenia bajo el vehículo....pero,

¿Y Noriko?¿Noriko?¿Dónde esta Noriko? ¡¡¡Noriko ayúdame!!!, grité desesperadamente ¿Noriko?....cuando al fin pude calmarme un momento mire y Noriko había caído sobre una gigantesca roca, Noriko estaba sangrando ¡¡¿Noriko?!! ¡¡Responde!!. Sentí el sonido de la puerta abrirse, y el chofer se daba a la fuga, el chofer se marchaba...¡¡Ayúdeme por favor!! Sáqueme de aquí...por favor...lloré, lloré como nunca antes había llorado, sentía el peso del automóvil sobre mi cuerpo, veía gente, si, mucha gente alrededor. Alcanzo a mover unos centímetros la cabeza y veo que el tubo de escape estaba pegado a mi piel, traté de tirar un poco el brazo pero este se había adherido tan fuerte a mi que si lo apartaba un poco me iba a rasgar a piel, me rompería el brazo, de pronto, volví a sentir el dolor en el brazo

¡¡ME ESTOY QUEMANDO!! –grite con una voz de horror-

y luego, perdí el conocimiento...

Me hallaba en un mundo raro, ¿Qué es esto?, es todo blanco, pero, ¿y el piso?, me senté y me quede mirando la única cosa que pude ver en ese lugar tan claro; un cuadro, sí, un cuadro muy hermoso, tenia el dibujo de un paisaje, una bella navidad, valla, esta nevando, que hermoso el cuadro. No sé cuando tiempo estuve mirándolo. Habrán pasado horas, supongo.

Cuando al fin recobro el conocimiento, me veo en una camilla, ¿que es eso?¿el techo?

¿y el automóvil?¿Y Noriko?... Giro mi cabeza y me encuentro con mi madre a un lado de la habitación durmiendo en una silla. ¿mamá? ¿Dónde estoy?....

Aún recuerdo lo que ella me dijo....

¡¡ Gracias a Dios estas vida !!...¿Dios?¿Qué hizo Dios?, luego de un rato comprendí, estaba en un hospital, recostada en una cama, con una bata blanca y mi cabello suelto. Le pregunte a mamá que había pasado y ella puso una expresión algo triste y me comentó que había sido arrollada por un automóvil, y Noriko estaba en la habitación de al lado conectada a un respirador y con una bolsa directamente a su vejiga, había caído sobre una roca enorme y su zona genital había quedado afectada, como también su sistema urinario. Me puse a llorar, he intenté incorporarme, pero mis piernas no me respondían, no podía moverlas.... lancé un grito devastador y comencé a golpear mis piernas para que así se pudieran mover, fue en vano, no respondieron....

Pasaron unos Días y al fin pude ver a mi novio, el cual lloró conmigo por lo ocurrido, me visito durante unos meses y luego desapareció, no volvió al hospital. No lo culpo, al menos me visitó, en cambio mis amigas nunca fueron, nunca llamaron, ni volví a saber de ellas. Me había quedado sola, y esas personas que consideré tanto en algún tiempo ya no estaban, me dejaron ahí y se olvidaron.

Aunque jamás olvidaré a las dos personas que estuvieron allí, y no me dejaron.

Uno fue mi profesor de coro, que pasaba siempre a saludarme. Y la otra persona... Vaya que se sorprenderán....¿recuerdan a la chica que rompía mis apuntes?¿qué me insultaba?¿la salvaje?.....pues ella, la niña humilde y de pocos recursos de mi curso, la cual siempre moleste y con la que teníamos un gran odio mutuo, era la chica que me visitaba cada tarde con un dulce, pidiendo en la carretera que la llevaran por que no tenía dinero para costearse el pasaje en un bus. Fue ella la que estuvo allí cuando yo necesité de alguien y jamás olvidaré ese hermoso gesto, de una persona a la cual trate tan mal.

Muchas veces uno cree tener personas tan importantes, valiosas que no cambiaríamos por nada ni nadie en éste mundo pero no es si no, en un momento crítico cuando nos damos cuenta quien realmente vale la pena, quien realmente estará con nosotros sin esperar nada a cambio. Y cuando llegue ese momento y sepamos quien es realmente valioso, tendremos que cuidar, reforzar y admirar el hermoso tesoro que tenemos a nuestro lado. Nuestros verdaderos amigos...


Bueno, espero les haya gustado, es un texto algo personal, de una historia que ocurrio en verdad, a una persona muy cercana...quize escribirla para así nos sirva de lección y de reflexión a todos.

»»» Rosiel Brunestud

 
 

~~La Silueta~~

La Silueta

Quizás aquella silueta que se desplazaba por las inertes formas de mi habitación era la que en verdad describía mi forma de ser… era quizás esa silueta la que en verdad decía a gritos lo que mi mente había estado buscando por años, acaso era que mi ser deseaba haber hecho todo de ese modo, era imprescindible que aquella silueta me diera las respuestas de lo que siempre he estado preguntando,.. Porque nadie mas que aquella silueta era la que podría darme mi verdadero sentido de la vida... el sentido de una vida patética, de una vida sin motivo... sin objetivo... sin razón…. Donde todo siempre ha sido una humillación… Era aquella silueta la que daría consuelo a esta alma destrozada por la benevolencia de mis pecados? Quizás sólo seria un ser perdido en este enorme mundo que para mi siempre ha estado vacío, quien sabe si, quizás todo lo que siempre haya necesitado sea esa silueta que ahora fija su mirada en mi, no lo se, pero esa mirada siempre la he percibido, siempre ha estado ahí… pero he sido muy idiota para darme cuenta de que pertenecía a esa silueta, después de todo si no fuera por esa mirada perdida en el aire… quizás por esa mirada las cosas no hubieran terminado así, no me hubiera atormentado con esto que vivo, con esta obsesión por lo que seria mi destino, por lo que me queda como ser viviente, por lo que siempre he deseado ser, es que aquella silueta no me deja espacio ya para mis propios pensamientos?, esa silueta que siempre me ha perseguido ahora esta aquí, torturándome sin dejar nada de mi cordura, esa silueta me ha estado destrozando desde hace muchos años, siquiera he podido ya ser el mismo desde que aquella silueta me ha retorcido el alma, pero ahora esa silueta esta aquí, y no me dejará ya escapar…Esa silueta ahora se mueve por voluntad propia, se adueña de mi espacio, lo absorbe todo con su oscuridad y no deja de mirarme, las paredes a mi alrededor se desvanecen y me dejan desprotegido ante esa silueta que lo acapara todo… por qué las cosas tenían que terminar así?, nunca quise que esa silueta estuviera ahí, pero ya es muy tarde para sacar las cosas a relucir, es imposible ya que aquello no ocurriese, no se que es lo que pasará con mi vida, quizás sea la hora de bajar mis defensas y entregarme a aquella oscuridad que ahora no me deja otra opción.. mi triste vida ya llega a su fin, quizás sus cabellos … quizás su mirada… sus ojos.. su rostro.. Su vida.. Quizás aquella silueta recostada en mi cama…. Quizás no era necesario.. Quizás no debí hacerlo…quizás nunca debí apoderarme de su vida... quizás nunca debí matarla.

»»» Rosiel Brunestud

 
 
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