En mi vida no me falto nada siempre tuve todo lo que quise, todo lo que soñé. Las cosas las conseguía con una gran facilidad, pero no fue si no hasta ese momento, cuando me di cuenta que las personas deben sufrir, deben llorar, deben ser heridas, no podemos vivir en una burbuja de cristal donde todo lo que se ve es hermoso y agradable, donde uno piensa que cada persona es buena y que jamás en su vida se le ocurriría lastimarte.
Desgraciadamente, el mundo no es así, y las personas que tienen éste tipo de mentalidad son destruidas en poco tiempo, son aniquiladas sin remordimiento y sin compasión.
Y cuando ocurren las peores cosas, te das cuenta de que realmente estas solo, de que no tienes a nadie, por que las personas en las que más confianza tenías, en las que más te apoyabas, no eran más que simples aprovechados, falsas personas que demuestran ser tus amigos, que demuestran quererte y admirarte. Pero, lo único que ellos admiran es lo que tu les puedas entregar.
No!....no todas las personas son así, deben a ver personas buenas, el problema es que yo aún no las he podido conocer, ellas aún no existen en mi vida.¿O si?
Bueno, todo ocurrió hace tres años atrás cuando solo tenía 15 años.
Ese día el cielo estaba despejado, y el sol brillaba con tanta intensidad que parecía casi imposible que una tragedia de semejantes características ocurriría en mi vida.
Al salir de la casa con mi prima, Noriko, que tan solo era dos año mayor que yo.
Escuché una voz que me llamaba a lo lejos, voltee, y me di cuenta que mi madre ya llevaba tres cuadras siguiéndome y ni siquiera me había percatado. La esperé y le pregunte que ocurría. Ella me dijo con una voz muy amigable que me llevara el suéter por que iba a hacer frío, me reí y le dije que el clima estaba tan hermoso que no lo necesitaría. Ella insistió a si que acepte llevarlo conmigo, antes de separamos me besó la frente y me dijo que tuviera cuidado. Consentí con la cabeza.
Seguimos caminando, y hablando de muchas cosas, mi prima iba contenta, me contaba que había un chico de la clase de al lado que varias veces le había enviado cartas, y ella se las respondía por supuesto, ya llevaba un año enamorada de él.
Nos reímos un momento, y seguimos con el tema, claro, me encantaba hablar de eso, chicos, era casi el único pasa tiempo que tenía, con mis amigas éramos las mas populares, las chicas más lindas y deseadas del instituto. No nos preocupábamos de nada, todo lo teníamos cuando queríamos.
Yo, tenía al novio más lindo y popular del instituto, las chicas suspiraban cuando el pasaba, siempre bien ordenado y con su bufanda azul. Todo un galán. En clases, no me preocupaba por el resto, solo por mis amigas, mis grandes amigas, las que siempre estaban conmigo, el resto, solo era basura, si, simple basura. Recuerdo que siempre traté mal a una en especial, y ella me trataba mal, nos odiábamos, nos detestábamos, no podíamos ni siquiera estar cerca. Eran una salvaje, me hacia tira los apuntes y siempre me insultaba.
En todo caso, me lo tenía merecido, por superficial.
Cuando caminábamos Noriko se sujetaba el busto y decía que solo le faltaban unos años para poder operarse y ponerse más, aún recuerdo lo que respondí...
¡¡Que mono Yo también lo haré!!....espera y verás, le dije desafiante.
Reímos un rato...y en cosa de segundos veo venir un automóvil hacía mi, respiro y casi al instante me veo bajo este automóvil, siento mi brazo ardiendo, estaba caliente, me dolía, me ardía, era un calor interno tan horrible que sentía que moriría, el dolor se calmo, no lo sentía, solo podía gritar del susto que sentía, el chofer me tenia bajo el vehículo....pero,
¿Y Noriko?¿Noriko?¿Dónde esta Noriko? ¡¡¡Noriko ayúdame!!!, grité desesperadamente ¿Noriko?....cuando al fin pude calmarme un momento mire y Noriko había caído sobre una gigantesca roca, Noriko estaba sangrando ¡¡¿Noriko?!! ¡¡Responde!!. Sentí el sonido de la puerta abrirse, y el chofer se daba a la fuga, el chofer se marchaba...¡¡Ayúdeme por favor!! Sáqueme de aquí...por favor...lloré, lloré como nunca antes había llorado, sentía el peso del automóvil sobre mi cuerpo, veía gente, si, mucha gente alrededor. Alcanzo a mover unos centímetros la cabeza y veo que el tubo de escape estaba pegado a mi piel, traté de tirar un poco el brazo pero este se había adherido tan fuerte a mi que si lo apartaba un poco me iba a rasgar a piel, me rompería el brazo, de pronto, volví a sentir el dolor en el brazo
¡¡ME ESTOY QUEMANDO!! –grite con una voz de horror-
y luego, perdí el conocimiento...
Me hallaba en un mundo raro, ¿Qué es esto?, es todo blanco, pero, ¿y el piso?, me senté y me quede mirando la única cosa que pude ver en ese lugar tan claro; un cuadro, sí, un cuadro muy hermoso, tenia el dibujo de un paisaje, una bella navidad, valla, esta nevando, que hermoso el cuadro. No sé cuando tiempo estuve mirándolo. Habrán pasado horas, supongo.
Cuando al fin recobro el conocimiento, me veo en una camilla, ¿que es eso?¿el techo?
¿y el automóvil?¿Y Noriko?... Giro mi cabeza y me encuentro con mi madre a un lado de la habitación durmiendo en una silla. ¿mamá? ¿Dónde estoy?....
Aún recuerdo lo que ella me dijo....
¡¡ Gracias a Dios estas vida !!...¿Dios?¿Qué hizo Dios?, luego de un rato comprendí, estaba en un hospital, recostada en una cama, con una bata blanca y mi cabello suelto. Le pregunte a mamá que había pasado y ella puso una expresión algo triste y me comentó que había sido arrollada por un automóvil, y Noriko estaba en la habitación de al lado conectada a un respirador y con una bolsa directamente a su vejiga, había caído sobre una roca enorme y su zona genital había quedado afectada, como también su sistema urinario. Me puse a llorar, he intenté incorporarme, pero mis piernas no me respondían, no podía moverlas.... lancé un grito devastador y comencé a golpear mis piernas para que así se pudieran mover, fue en vano, no respondieron....
Pasaron unos Días y al fin pude ver a mi novio, el cual lloró conmigo por lo ocurrido, me visito durante unos meses y luego desapareció, no volvió al hospital. No lo culpo, al menos me visitó, en cambio mis amigas nunca fueron, nunca llamaron, ni volví a saber de ellas. Me había quedado sola, y esas personas que consideré tanto en algún tiempo ya no estaban, me dejaron ahí y se olvidaron.
Aunque jamás olvidaré a las dos personas que estuvieron allí, y no me dejaron.
Uno fue mi profesor de coro, que pasaba siempre a saludarme. Y la otra persona... Vaya que se sorprenderán....¿recuerdan a la chica que rompía mis apuntes?¿qué me insultaba?¿la salvaje?.....pues ella, la niña humilde y de pocos recursos de mi curso, la cual siempre moleste y con la que teníamos un gran odio mutuo, era la chica que me visitaba cada tarde con un dulce, pidiendo en la carretera que la llevaran por que no tenía dinero para costearse el pasaje en un bus. Fue ella la que estuvo allí cuando yo necesité de alguien y jamás olvidaré ese hermoso gesto, de una persona a la cual trate tan mal.
Muchas veces uno cree tener personas tan importantes, valiosas que no cambiaríamos por nada ni nadie en éste mundo pero no es si no, en un momento crítico cuando nos damos cuenta quien realmente vale la pena, quien realmente estará con nosotros sin esperar nada a cambio. Y cuando llegue ese momento y sepamos quien es realmente valioso, tendremos que cuidar, reforzar y admirar el hermoso tesoro que tenemos a nuestro lado. Nuestros verdaderos amigos...
Bueno, espero les haya gustado, es un texto algo personal, de una historia que ocurrio en verdad, a una persona muy cercana...quize escribirla para así nos sirva de lección y de reflexión a todos.